Las Resinas Naturales en España

Fuente: Gobierno de España. Ministerio de agricultura, alimentación y medio ambiente.

POSIBILIDADES Y PERSPECTIVAS DE LA PRODUCCIÓN DE RESINAS NATURALES EN ESPAÑA Y EUROPA

En España interesa la resinación por diversos e importantes motivos:

  1. Ante todo, en la situación de crisis económica y con más de un 25% de paro, por sus posibilidades para crear empleo.
  2. La necesidad de abastecer a la industria química nacional y europea.
  3. La conservación de los pinares.
  4. El equilibrio territorial y el desarrollo socioeconómico de áreas rurales desfavorecidas y amenazadas de despoblamiento.

Afortunadamente, la demanda de resinas naturales en Europa parece garantizada en las próximas décadas. España ha llegado a importar unas 50.000 toneladas equivalentes de resina en 2007, por valor de 50 mill.€ y Europa es el principal importador mundial de productos resinosos, con unas 300.000 toneladas/año. Sin embargo produce menos del 1% de la producción mundial y su tasa de cobertura de la demanda por la producción interna no alcanza el 10%. Como ya se ha comentado, pese al desarrollo de la industria química basada en el petróleo e incluso con los reducidos precios del petróleo de los años ’60, la demanda de resinas naturales en el mundo no ha dejado de crecer. Y la nueva estrategia industrial europea apuesta por el abastecimiento con productos naturales renovables. ¿Podrá una parte significativa de esta demanda abastecerse desde la propia Europa? Los factores clave que determinarán la viabilidad a largo plazo de la producción de resinas naturales en España y en Europa son la productividad y el precio, que decidirán si resulta competitiva o queda fuera del mercado. En productividad de la tierra la resina del Sur de Europa no puede competir con la de países tropicales y subtropicales, debido a la mayor duración de la campaña, que puede llegar a ser prácticamente anual y continua, al mayor porcentaje de superficie productiva y sobre todo a la mayor productividad natural. China e Indonesia alcanzan una productividad por hectárea productiva de 1.400 kg/ha/año, cuatro veces superior a la española, y Brasil llega a alcanzar 4.800 kg/ha/año, doce veces superior. Sin embargo, este parámetro no es determinante, puesto que los propietarios de terrenos forestales en Europa no pueden tomar sus decisiones exclusivamente por criterios de rentabilidad. Otros condicionantes ambientales y sociales tienen un gran peso. La clave está en la productividad por trabajador, que en China es sólo de 3.000 kg/trabajador/año, cinco veces por debajo de la productividad española, de 15.000 kg/trabajador/año, y que en Brasil alcanza los 25.000 kg/trabajador/año.

La clave está en la innovación, ya sea por la vía de la mecanización, de la aplicación de nuevos estimulantes o de la logística en la recolección. A más largo plazo pueden contribuir la mejora genética y la modificación de la estructura selvícolas de las masas, con aumento de la densidad y otros factores. El precio de la resina en el mercado internacional es en última instancia el parámetro determinante de la viabilidad de la actividad, pues no parece que vayan a romperse las condiciones de libre mercado que se han ido alcanzando a lo largo de todo el siglo XX. España tuvo que desmontar sus aranceles a la importación a principios de los años ‘80, como resultado de las negociaciones para el ingreso en la Unión Europea, lo que precipitó la crisis sectorial, y, dado que China ingresó en 2001 en la Organización Mundial del Comercio, no resulta previsible que pudieran llegar a imponerse restricciones al libre comercio. La gráfica siguiente muestra la evolución del precio de la colofonia en el mercado internacional entre 1930 y 2010.

gráfica resinas

Lo más destacado de la gráfica es la notable variabilidad del precio y la existencia de varios picos o episodios de crisis. El más destacado es el de principios de los años ‘70, vinculado sin duda a la crisis del petróleo, que se cerró con el traslado del liderazgo de la producción a China y con un periodo de 25 años de precios inferiores a 1.000 $/Tm, determinado por las condiciones de producción en China. Ese nivel de precios, que impedía la producción en Europa, no se conocía desde 1940.

El precio futuro es imprevisible, pero a la vista de la marcha de la economía mundial y del pasado, cabrían cuatro escenarios posibles:

  1. Más de 2.000 $/Tm, otorgaría una viabilidad muy alta a la producción en Europa, incluso en Francia, con un salario mensual medio que ronda los 1.500 €/mes. Se considera un escenario escasamente probable.
  2. Entre 1.500 y 2.000 $/Tm, daría una viabilidad alta a la producción en Europa. Se considera un escenario con probabilidad media.
  3. Entre 1.000 y 1.500 $/Tm, otorgaría una viabilidad aceptable a la producción en el Sur de Europa. Se considera el escenario de más alta probabilidad.
  4. Por debajo de 1.000 $/Tm, no habría viabilidad de la producción en Europa. Se considera un escenario de baja probabilidad.

ACCIONES NECESARIAS

La recuperación de la actividad resinera ha vuelto a poner de manifiesto y con claridad algunos de los aspectos positivos que tiene la actividad resinera; en concreto la importante fuente de empleo que representa y su capacidad de fijación de población en el medio rural, así como el ser una medida eficaz de protección de los montes frente los incendios forestales. Una coyuntura favorable y el trabajo realizado por el propio sector han hecho posible que la sociedad en general y los responsables políticos en particular hayan llegado a conocer las posibilidades y beneficios de la resinación en España. Si a esto añadimos las buenas perspectivas en cuanto a demanda e incluso a precios y la existencia de caminos por explorar para avanzar en la competitividad de la miera europea creemos que es razonable solicitar al poder político y a las administraciones una apuesta clara por el sector y los medios adecuados para consolidar la incipiente recuperación desde 2011. Lo principal que se requiere es definir un nuevo modelo de sector, adaptado a las condiciones económicas, laborales y administrativas de este nuevo siglo; un modelo que sea acordado por los representantes de los agentes sectoriales y consolidado por la normativa y que se caracterice por la flexibilidad y la robustez y sea equitativo y beneficioso para todos los eslabones de la cadena de producción. En otro caso, las coyunturas desfavorables que sin duda surgirán podrían dar de nuevo al traste con tan beneficiosa actividad para el país.

Algunas de las medidas necesarias para hacerlo posible están claramente identificadas y son urgentes:

  1. Es preciso incentivar y grabar adecuadamente la actividad económica, por los Ministerios de Hacienda y Administraciones Públicas y de Empleo y Seguridad Social. La Administración General del Estado debe reconocer que los resineros son agentes de la producción primaria, enmarcados en el sector agrario, y como tales titulares de explotaciones agrarias, sujetos al régimen especial de la agricultura. La clave está en que desde la Hacienda pública se reconozca que el régimen aplicable a los resineros autónomos en el Impuesto sobre el Valor Añadido es el previsto para la actividad agraria en los artículos 43 a 49 del Reglamento del IVA, aprobado por RD 1624/1992, de 29 de diciembre. En la Seguridad Social el régimen aplicable para los autónomos sería el del Sistema Especial de Trabajadores Autónomos Agrarios (SETA). Además, para posibilitar la complementariedad de actividades, es imprescindible que la Seguridad Social acepte la “multiactividad” de trabajadores resineros ya cotizando por otra actividad, encuadrados en otro régimen, y la “multitarea” de resineros que ya coticen como trabajadores autónomos agrarios.
  2. La profesionalización como trabajadores forestales de una parte del colectivo de resineros, que contribuiría de manera significativa a la fijación de población en las comarcas resineras amenazadas por el despoblamiento, requiere que se pueda complementar el trabajo en la extracción de la resina con las tareas de tratamientos selvícolas, de noviembre a marzo, y de lucha contra incendios, durante los meses de mayor riesgo. Para ello se requiere que las administraciones forestales diseñen nuevos tipos de contratos que integren las tareas y que incorporen a los Programas de Desarrollo Rural 2014-2020, que debe aprobar la Comisión Europea, medidas de apoyo a la resinación, que permitan disponer de financiación pública para la realización de los tratamientos selvícolas dirigidos a la mejora de las condiciones de producción de los pinares para la resinación. Los contratos territoriales previstos en la Ley 45/2007 de Desarrollo Sostenible del Medio Rural ofrecen interesantes posibilidades, que deben explorarse con urgencia. Estos contratos debieran abordar la planificación de la gestión forestal en aquellos montes que no dispusieran de instrumentos de gestión.
  3. Es necesario vertebrar el sector y trabajar por una nueva forma de organización de la actividad, que vincule de manera flexible al propietario del pinar, al resinero, al industrial y a la administración forestal. La Mesa de la Resina de Castilla y León ha sido un notable avance, pero convendría constituir una Organización Interprofesional de la Resina, conforme a la Ley 38/1994, de 30 de diciembre, reguladora de las organizaciones interprofesionales agroalimentarias. El primer paso podría ser el establecimiento de un contrato tipo oficial para el sector. Si no se trabaja por el consenso y desde el acuerdo entre todas las partes, el sector resultará muy frágil y, en cuanto afloren las primeras dificultades, la actividad podría volver a abandonarse. Como el eslabón más débil de la cadena es el resinero, por ahí volvería a romperse la cadena de producción, como ocurriera en los años ’80. La reciente creación de la Asociación Nacional de Resineros, con sede en Segovia, presentada en el Simposio de Coca en abril de 2013, es un gran paso en la dirección adecuada.

Se ha avanzado mucho en la creación de un entorno de diálogo y en el desarrollo de la representación sectorial; falta constituir oficialmente los foros adecuados y llegar a los primeros acuerdos, que a juicio de los autores deben centrarse en el tipo de contratos, en el análisis conjunto de precios y la determinación de sistemas para su fijación y revisión, y en la puesta en marcha de nuevos proyectos de investigación y desarrollo sobre mecanización y logística y de colaboración con la industria química. Es fundamental innovar en el tipo de contratos del sector, tal y como se ha indicado en los dos puntos anteriores. Deben tenerse muy en cuenta las lecciones aprendidas, pero hay que recurrir a nuevas fórmulas que consideren la vinculación territorial de la actividad, la integración de tareas, la plurianualidad (razonablemente por períodos de 5 años, que son los que se trabaja en una misma cara) y la revisión de precios. Los contratos pueden ser entre dos agentes (propietario y resinero, resinero e industria, administración forestal y resinero) o vincular a un número mayor de agentes, incluso hasta los cuatro citados; sin embargo, la sencillez es tan importante como la flexibilidad. Cabe la posibilidad de la firma de acuerdos marco, similares al acuerdo pionero tripartito de Coca de 1998. Por último, es preciso trabajar en alianza con los representantes del sector en Portugal, que con sus singularidades tienen condiciones casi idénticas a las españolas, y en el marco de una Estrategia de Resinas Naturales Europea. Es fundamental reconocer que en un mundo globalizado como el actual, lo que está en juego es la sostenibilidad de la forma de vida europea y que el futuro de la industria química, de las sociedades rurales de las comarcas resineras del Sur de Europa y de nuestros bosques depende de que se aborden los problemas con una visión de conjunto. La crisis de la producción resinera en China ha abierto en estos años una ventana de oportunidad para la recuperación de la actividad resinera en el Sur de Europa, que otros productores también van a intentar aprovechar, especialmente en países en vías de desarrollo, como Brasil e Indonesia, pero también en Méjico, Honduras, Vietnam y la India. Además, es previsible que los productores en China reaccionen, que la administración forestal de ese país incorpore criterios de mantenimiento y recuperación de los bosques y que se mejoren las técnicas de resinación, recuperando niveles de producción próximos a las 700.000 Tm/año. Creemos por lo tanto que los agentes del sector disponen de un cierto plazo, quizás hasta 2020, para establecer un nuevo modelo de organización y funcionamiento del sector y sobre todo para incrementar la productividad en la resinación y mejorar la calidad del producto. El proyecto europeo “EUROGEM”, en el que participaron socios franceses, portugueses y daneses, a finales de los años ’90, para desarrollar nuevas tecnologías de resinación, y en concreto la resinación con taladro mecánico, demostró la posibilidad de recoger miera libre de impurezas, sin agua y si pérdida de aguarrás por volatilización, al utilizar envases cerrados. Se demostró con ello que era posible obtener una miera de calidad bastante superior a la habitual. Los productores españoles y europeos de resinas naturales tienen el reto de incrementar la productividad hasta 20 Tm/trabajador/año y de obtener miera de calidad superior a la habitual. Si en estos años lo consiguen, es previsible que la actividad pueda consolidarse durante décadas. Si no lo lograran, es fácil que vuelvan a perder competitividad frente a países con menores costes laborales. La innovación que ello requiere es inalcanzable sin una potente visión empresarial, que es una de las debilidades del sector en España. Propietarios forestales y resineros carecen en general de tal visión, que sí está arraigada en las empresas industriales. La esperanza radica por tanto en el espíritu tractor de las empresas industriales, que en la actualidad son muy pocas. Además de Resinas Naturales y LURESA-Grupo RB existen algunas otras empresas en las provincias de Segovia como Resinas Navas de Oro.

Las empresas industriales portuguesas aprovecharon el Programa de Desarrollo Rural 2000-2007 para ampliar y modernizar su capacidad industrial. Sería conveniente que en el periodo 2014-2020 se aproveche la financiación pública europea para modernizar y ampliar la capacidad industrial de nuestro país y sobre todo para incorporar en las plantas existentes procesos de segunda transformación y mayor valor añadido. Si el sector español confía en ampliar la producción hasta 30.000 Tm/año, sería necesario ampliar la capacidad industrial o confiar en la capacidad instalada en Portugal, lo que conllevaría una mayor integración del mercado, como ya ha ocurrido en la madera y en la fabricación de pasta y de tableros, para los que el mercado es peninsular. Los productores de resinas naturales deben ser los principales interesados en el éxito de la nueva estrategia de la industria química europea sobre la utilización de materias primas renovables alternativas al petróleo, como la resina. Para ello es preciso obtener información que acredite que la resina natural, la colofonia y el aguarrás tienen menor huella ambiental y menores requerimientos energéticos que las resinas de hidrocarburos, con las que compiten. La utilización de estos productos en diversas aplicaciones como aditivos o para otras de uso alimentario, como en el caso de los recubrimientos de cítricos, o en la fabricación de envases alimentarios, está prohibida al no haberse aportado a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) los estudios que avalen su inocuidad. En cambio, los productos sintéticos alternativos sí están autorizados, puesto que la potente industria del plástico no ha escatimado recursos para obtener los avales científicos necesarios. Los productores de resinas naturales deben iniciar este camino, buscando los apoyos necesarios en las universidades y centros tecnológicos y la financiación pública disponible.

Todo el sector, pero en especial la industria transformadora, debe apostar clara y decididamente por la resina europea, con una estrategia de mercado que reconozca el mayor valor de nuestras resinas: la potenciación de sus atributos de sostenibilidad, la búsqueda de características diferenciales debidas a la propia especie que resinamos (Pinus pinaster) e incluso a las diferencias de composición entre pinos, que podrían ser aprovechadas en determinados nichos de mercado gracias a una recogida selectiva, están entre esas posibilidades. La mejora en la logística de la recolección y traslado a fábrica es inabordable sin el trabajo conjunto de resineros y empresas industriales y seguramente sin decisiones conjuntas del sector. Cambios de pote a bolsa de plástico u otros envases cerrados, por ejemplo, o en el tipo de barriles, no tienen sentido si no se adoptan conjuntamente por una mayoría de los productores. Por ello, aunque de la industria se espera que en este futuro próximo se centre prioritariamente en modernizar sus instalaciones y en incorporar procesos de segunda transformación, es imprescindible que colabore en la innovación en los procesos en el monte. En el nivel de los resineros el primer requisito es el de la formación, puesto que se han incorporado y previsiblemente vayan a incorporarse cientos de nuevos trabajadores con escasa o nula experiencia previa. La formación que requieren no se refiere exclusivamente a la técnica de extracción. Es imprescindible además que reciban una formación básica en trabajos forestales y de lucha contra incendios, en prevención de riesgos laborales y en autoempleo y relación con empresas y administraciones. Desgraciadamente, el marco para la formación de los niveles básicos forestales en España es muy deficiente. El sistema se ha definido en esta última década, a partir de la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional, pero hasta el momento no da respuesta a las necesidades existentes. Las cualificaciones no están bien definidas y en general no hay centros que oferten la formación necesaria, con las condiciones de vinculación al monte que requerirían este tipo de centros. Es razonable que en una primera fase la mayor parte de los nuevos trabajadores resineros se incorporen al sector como autónomos. Sin embargo, para la integración de las tareas de tratamientos selvícolas y de lucha contra incendios y para incorporar innovaciones como la mecanización o cambios en la logística de la recogida, es imprescindible que los resineros se integren en cooperativas. Las cooperativas existentes pueden jugar un importante papel de referencia para nuevas cooperativas y deseablemente ampliarse para aumentar sus capacidades, en la búsqueda de nuevos mercados o en la innovación de procesos. Otra opción interesante es que empresas de trabajos y servicios forestales contraten el aprovechamiento resinero de pinares, integrando la producción de resina entre sus actividades, como ya hacen varias empresas portuguesas. Desde la administración forestal hay otras dos medidas importantes que deben abordarse: Sería conveniente recuperar un programa nacional de investigación en resinas, dirigido o coordinado desde el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA) y con apoyo del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en lo relativo a aplicaciones y procesos químicos. El programa debe abordar la mejora genética para la producción de resina; el estudio anatómico y fisiológico de la producción de resina y de los mecanismos de defensa frente a daños e infecciones, que podría resultar muy útil frente al cambio climático; la utilización de nuevos estimulantes de menor huella ambiental y menor repercusión en la calidad de la miera; la mecanización de la producción y la mejora de la logística; la selvicultura más adecuada a la producción de resina; y nuevas aplicaciones de los productos y derivados resinosos. Esta iniciativa encajaría perfectamente entre las prioridades europeas de innovación e investigación y podría disponer de financiación del Horizonte 2020 de la Unión Europea. Por último, es preciso establecer una nueva regulación forestal del aprovechamiento, basada en un Registro de Terrenos Productores de Resina, que sirva de base para los sistemas de control de la trazabilidad, un Registro de Productores de Resina, integrado en el Registro de Empresas e Industrias Forestales previsto en el artículo 61 de la Ley 43/2003 de Montes y con los registros de explotaciones agrarias y una comunicación final del aprovechamiento en todo tipo de montes, en lugar de la autorización previa. Dicho régimen debiera ser idéntico en todo el territorio nacional y deseablemente similar al portugués. Varias de estas medidas han sido identificadas como urgentes y prioritarias por los agentes del sector en Castilla y León, por lo que se han incorporado al “Programa de Movilización de Recursos Forestales (2014-2021)” que tramita la Junta de Castilla y León. En estos años el sector ha sido capaz de poner de manifiesto ante la opinión pública sus posibilidades. Falta una apuesta más clara de la industria transformadora y sobre todo una decisión política firme y comprometida para que la sociedad disfrute durante décadas de los beneficios sociales, ambientales y económicos de la actividad resinera. La mejor forma de expresar esta decisión política sería elaborar a nivel estatal un “Plan Estratégico de la Resina”, enmarcado por ejemplo en el “Plan de Dinamización Económica Forestal” que prepara el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y dotarlo de los medios necesarios para su ejecución.

CONCLUSIONES:

Se han identificado 17 servicios ecosistémicos asociados a este socioecosistema y se ha establecido su grado de dependencia del aprovechamiento resinero. El demostrar la existencia de los servicios asociados a la resinación nos permitirá justificar la inversión de fondos pertenecientes a distintos planes y programas en el sector de la miera. La consecuencia esperada de estos resultados sería el reconocimiento de estos beneficios por parte de los organismos gestores en sus planes de actuación y el consiguiente apoyo al sector, facilitando de tal forma su reactivación y conservación como aprovechamiento rentable.

2018-08-09T12:56:08+00:002 agosto, 2018|Noticias|

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